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Principales fallas activas durante el Cuaternario extraídas de la base de datos QAFI (García-Mayordomo et al., 2015; IGME, 2015)
Origen de los datos geológicos: Mapa Geológico 1M (2015) del ©Instituto Geológico y Minero de España (IGME)
FCR: falla de Crevillente, FBS: falla del Bajo Segura, FP: falla de Palomares, FC: falla de Carboneras, FAL: falla de Alhama-Lorca.

Zonas de detalle

 

Sismicidad en la coordillera Bética

Geología y tectónica de la coordillera Bética

Las cordilleras Béticas constituyen la región con mayor actividad sísmica de la península Ibérica; son muchos terremotos superficiales de baja a moderada magnitud. También existe cierta sismicidad a profundidades intermedias que se extiende en la parte occidental del mar de Alborán y, de forma ocasional, terremotos a profundidades de más de 600 km con epicentro en la provincia de Granada. En época pre-instrumental han ocurrido grandes terremotos como por ejemplo los dos de intensidad IX-X en 1829 en Torrevieja y, en 1884, en Arenas del Rey, con una magnitud estimada en torno a 6,5. Sin embargo, en época instrumental los mayores terremotos superficiales han sido de magnitudes en torno a 5,0 como los de 1919 en Jacarilla (Alicante), 1930 en Montilla (Córdoba), 1956 en Purchil (Granada) y 2011 en Lorca (Murcia). Los mayores terremotos de la época instrumental han sido los de tipo profundo, como los terremotos de Granada de M7,8 en 1954 y de M6,3 en 2010.

Junto a la cordillera del Rif, en el Norte de África, las cordilleras Béticas forman el segmento más occidental del orógeno alpino mediterráneo. Estas dos cordilleras están separadas por la cuenca neógena de Alborán y forman el arco orogénico (arco de Gibraltar) más cerrado de los orógenos alpinos. Comenzó a formarse en el Mioceno, como resultado de la convergencia NO-SE entre las placas africana y euroasiática y el empuje hacia el oeste de la placa de Alborán. Actualmente este orógeno se sitúa en el límite difuso entre las placas africana y euroasiática que se aproximan en dirección ONO-ESE a unos 5 mm/año.

Constituyen todos los relieves montañosos que se encuentran en el sur de la península ibérica, y que se extienden desde el golfo de Cádiz hasta el litoral de Alicante y las islas Baleares. Tienen una longitud de unos 620 km con su máxima altitud en el pico Mulhacén de 3.478 m. Su levantamiento se produjo durante la orogenia alpina. Esta afectada por una compresión NO-SE (vector de acercamiento de 4,5 mm/año cerca de Gibraltar) a NNO-SSE junto a otra dirección de esfuerzos extensional NE-SO a ENE-OSO. Las estructuras generadas por el acercamiento son compresivas, cabalgamientos y fallas de desgarre asociados a un acortamiento N-S. La apertura neógena del Surco de Valencia ha sobreimpuesto un carácter extensivo a la parte oriental de la península. La deformación compresiva alpina tiene una tasa de acortamiento entre el 10 y 20%. Tienen como antepais al valle del Guadalquivir y el macizo Ibérico.

La cordillera se divide estructuralmente en dos zonas: Zonas Externas, subdivididas en los dominios Prebético, aflora al norte principalmente en la parte oriental, y Subbético que cabalga sobre el Prebético al este de Jaén, y formadas por rocas mesozoicas (mayoritariamente rocas carbonáticas s.l.), y cenozoicas cabalgadas y plegadas sin presencia de metamorfismo.

Aflorante en la zona Externa, y no vinculada a la división Prebético-Subética, se extiende la Unidad Olistrostómica o Alóctona desde el golfo de Cádiz hasta Alicante. Es una megabrecha con una edad de 15-13 Ma con una estructura caótica. Tiene bloques de elementos variados de las series mesozoicas-paleógenas de la zona Externa con matriz muy plástica y de baja competencia. Los sedimentos triásicos pelítico-yesíferos crearon niveles de despegue bajo las unidades jurásico-cretácicas y cenozoicas en los primeros estadios de la compresión y facilitaron el carácter alóctono de la cobertera. Hay desde arenas a grandes bloques hectométricos estructurados caóticamente. La matriz son sedimentos pelítico-yesíferos con otros margosos que facilitan la movilidad a través de flujos densos. En algunos sondeos de la provincia litoral de Cádiz los sondeos han llegado a cortar hasta 1.500 m de espesor aunque lo más frecuente es que la potencia fluctue entre 1.000 m y los 200-300 m.

Las Zonas Internas colisionan oblicuamente con las Externas durante el Mioceno. Ocupan la posición más meridional de la cordillera limitando con el mar de Alboran. Se extienden desde Estepona (Málaga) por el oeste, hasta el cabo de Santa Pola, entre Murcia y Alicante, por el este. Se dividen en tres dominios que cabalgaron unos sobre otros pero que posteriormente se transformaron en fallas de despegue extensional. De arriba a abajo son los complejos Maláguide, Alpujárride y Nevado Filábride. Están compuestas por materiales esencialmente metamórficos, con un metamorfismo alpino plurifacial, cuyo origen está relacionado con la migración de la microplaca de Alborán, localizada más al este. Todas las zonas están compuestas por numerosas unidades alóctonas cuyo grado de aloctonia decrece hacia el norte. Entre las zonas Externas y e Internas existía una franja de corteza oceánica sobre la que se depositaron materiales cretácicos y paleógenos originados en su mayoría por corrientes de turbidez -flysch- en medio marino. Constituyen actualmente el complejo del campo de Gibraltar, un conjunto de mantos de corrimiento y escamas superpuestos completamente desenraizados del Cretácico y Paleógeno situado en la zona del estrecho de Gibraltar y su entorno.

Aunque en origen todas las zonas deprimidas intramontanas estuvieron inundadas por el mar, progresivamente, conforme se elevaba la cordillera, el mar se fue retirando y algunas de ellas pasaron a ser cuencas endorreicas donde desembocaban ríos y se formaron importantes lagos. Así pues, podemos agrupar estas cuencas en función del tipo predominante de sedimentación que aflora: marinas o continentales. Son depresiones rellenas de sedimentos neógenos y cuaternarios (a veces de cientos metros de potencia), producto de la erosión de los relieves circundantes con régimen subsidente limitadas muchas de ellas por fallas activas, más o menos cerradas y separadas unas de otras (Ronda, Antequera, Granada, Guadix- Baza, Huéscar, Almería-Sorbas, Vera-Cuevas de Almanzora y bajo Segura, etc.) que se intercalan entre las zonas Externas e Internas.

Geodinámicamente, las Béticas están actualmente sometidas a esfuerzos compresivos en dirección NO-SE a NNO-SSE junto con extensión en dirección NE-SO a ENE-OSO, ambos acomodados por pliegues y fallas activas. La deformación en estas cordilleras varía de este a oeste. En la parte oriental, prevalece la convergencia NNO-SSE con estructuras activas asociadas que acomodan ese acortamiento, mientras que hacia el oeste se observan desplazamientos hacia el O y SO con respecto a la parte estable de Iberia, presentando un patrón de deformación complejo que incluye estructuras extensivas, transcurrentes y compresivas.

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