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Principales fallas activas durante el Cuaternario extraídas de la base de datos QAFI (García-Mayordomo et al., 2015; IGME, 2015)
Origen de los datos geológicos: Mapa Geológico 1M (2015) del ©Instituto Geológico y Minero de España (IGME)

 

Sismicidad en el Golfo de Cádiz

Geología y tectónica del Golfo de Cádiz

En la zona al suroeste del cabo de San Vicente han ocurrido los terremotos de mayor magnitud de los cuales tenemos constancia en el entorno de la península Ibérica. El principal es el terremoto de 1755, con una magnitud aproximada de M8,5, sentido Europa occidental y norte de África y con una intensidad máxima de X en el sur de Portugal. Este terremoto generó un tsunami con olas que alcanzaron alturas de 10-15 metros en el Golfo de Cádiz y en total se estima que causó unas 15.000 víctimas. Además de este terremoto, en esa misma zona, y dentro del periodo histórico, destaca el terremoto 1356 y de 1761, este último sentido también en distintas zonas de Europa y que provocó un tsunami que llegó a las costas de Portugal, España, Gran Bretaña e incluso Barbados, aunque con mucha menor severidad que el de 1755. Ya en la época instrumental el terremoto más importante en esta zona fue el de 1969 de M7,8 produciendo intensidades VIII-IX y VIII en varias localidades del sur de Portugal y un pequeño tsunami en las costas de Marruecos, Portugal y España. También cabe mencionar el terremoto de 1941 de M6,7 y más recientemente los de 2007 y 2009 de M6,1 y M5,7 respectivamente.

En la zona propiamente del golfo de Cádiz, han ocurrido terremotos como el de 1722 en Tavira (Portugal), que devastó varias localidades del sur de Portugal, donde alcanzó intensidad VIII, y causó un tsunami local que inundó zonas someras de Tavira y más al sur el de 1773, percibido con una intensidad máxima de VII. Ya en la época instrumental se registró en 1964 un terremoto de M6,6 que también fue percibido con intensidad VII.

En toda esta zona no existe una alineación clara de los epicentros, dando a entender que el contacto entre las placas Africana y Euroasiática se refleja en un entramado de fallas distribuidas en una banda de dirección E-O de unos 100-150 km de ancho paralela a la costa del sur de Portugal. La mayoría de los mecanismos focales en esta zona son de tipo inverso y de desgarre con una compresión horizontal máxima en dirección NO-SE.

Se ha observado que la profundidad de los terremotos alcanza en algunos casos los 50-60 km aunque sin marcar claramente una zona de subducción. Esto podría explicarse como el comportamiento de una litosfera oceánica vieja y fría que presenta comportamiento frágil hasta el manto superior.

Desde el inicio de la formación del Arco orogénico de Gibraltar, el golfo de Cádiz se encuentra sobre el límite de las placas Euroasiática y africana, caracterizado por un régimen de convergencia oblicua NO-SE. Está limitado por el macizo Ibérico y la cuenca del Algarve por el norte y, en la parte oriental, por el arco orogénico de la cordillera bético-rifeña, la más occidental de las cadenas alpinas mediterráneas. El golfo de Cádiz acomoda el régimen compresivo existente entre Europa y África, lo que produce una importante sismicidad. Hay una zona de transición de corteza continental-oceánica aún poco definida.

La estructura del margen continental del golfo de Cádiz está controlada fundamentalmente por la formación del orógeno bético-rifeño y por la actividad tectónica post-orogénica. La mayor parte del golfo de Cádiz se sitúa sobre corteza continental adelgazada ibérica o africana que se adelgaza hacia el oeste, mientras la corteza oceánica se encuentra bajo las llanuras abisales de la Herradura, Sena y los montes submarinos adyacentes: Gorringe, Ampere y Coral Patch. Algunas de las estructuras geológicas de esta zona pueden producir terremotos y, consecuentemente, tsunamis. En sus fondos oceánicos destacan multitud de relieves submarinos (seamount) correspondientes la mayoría a volcanes extintos que no llegaron a emerger desde las llanuras abisales como la del Tajo, de la Herradura o de Sena. De todos los relieves destaca por sus dimensiones la cordillera de Gorringe que se eleva 5 km desde la llanura abisal de La Herradura y tiene una dirección NE-SO con 200 km de longitud por 70 de anchura, con dos pequeños seamount en su parte alta: Gettysburg, a 25 m, y Ormonde a 33 m. Este relieve está formado por gabros de la corteza oceánica, rocas serpentinizadas y basaltos alcalinos.

La actividad tectónica en el golfo de Cádiz está relacionada con el límite de las placas tectónicas entre Eurasia y África. Hasta la cordillera de Gorringe llega de manera directa la gran fractura de Azores que se dirige hacia Gibraltar. En su prolongación hacia el este resulta difícil establecer una zona de fractura única quedando bastante difuminada en varias fracturas paralelas que se consideran el límite de las placas. En la parte oriental del golfo destaca el “prisma de acreción” o “Unidad alóctona”, el rasgo geológico principal del golfo. El límite norte de esta estructura tiene un desplazamiento hacia el oeste de 1,8 ±0,8 mm/ año. Tiene una cobertera sedimentaria de edad Miocena medio a la actualidad, de 3.000 m de potencia. La deformación no sólo está controlada por los esfuerzos regionales sino también por la gran cantidad de diapiros arcillosos y salinos (procedentes de las facies triásicas) además de volcanes de fango que se localizan a profundidades entre 300 y 1.200 m, emplazándose sobre el talud continental superior y medio del margen continental suribérico. Son relieves de geometría preferentemente cónica, que se forman como consecuencia del proceso de expulsión de fluidos cargados en gas procedentes del fondo marino. Los cuerpos diapíricos arcillosos son una facies sísmica caótica en el contacto con la cobertera sedimentaria.

En la zona frontal de la bahía de Cádiz, y dentro del “prisma de acreción”, se encuentra un conjunto de fallas normales (a veces lístricas) buzando al oeste que tienen una dirección NNO- SSE que viran a N-S en la parte meridional. Algunas son fallas activas ya que cortan los sedimentos hasta el fondo marino.

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