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Principales fallas activas durante el Cuaternario extraídas de la base de datos QAFI (García-Mayordomo et al., 2015; IGME, 2015)
Origen de los datos geológicos: Mapa Geológico 1M (2015) del ©Instituto Geológico y Minero de España (IGME)
FCR: falla de Crevillente, FBS: falla del Bajo Segura, FP: falla de Palomares, FC: falla de Carboneras, FAL: falla de Alhama-Lorca.

 

Sismicidad en la zona oeste de la cordillera Bética

Geología y tectónica de la zona oeste de la cordillera Bética

La sismicidad en esta zona es de menor magnitud y ocurre con menor frecuencia que en los sectores central y oriental de las Béticas. Los terremotos ocurren cerca del frente montañoso y muestran una mezcla de mecanismos inversos y de desgarre. Se caracteriza por magnitudes bajas y moderadas y terremotos superficiales, aunque también ocurren algunos bajo la corteza. Mucha de la sismicidad se concentra en series sísmicas como las registradas en Morón de la Frontera de 2007 a 2009 o entre La Puebla de Cazalla y Olvera en 2019, Teba en 2006 o Espejo (Córdoba) donde se registró un terremoto de M5,1 en 1985, cerca al terremoto de M5.1 en Montilla de 1930. En el periodo histórico se han dado terremotos importantes de intensidad VIII-IX en la cuenca del Guadalquivir (1504 en Carmona, Sevilla, donde se agrietaron o cayeron la mayor parte de las construcciones y murieron 32 personas), y en la cuenca de Málaga (1680 al NO de Málaga, terremoto que, aunque existe cierta controversia sobre esto, es posible que generara un tsunami). Además se constata la existencia de un conjunto significativo de terremotos de profundidad intermedia (40-120 km), cuyos epicentros se alinean con una dirección NNE-SSO desde Málaga hasta la costa de Marruecos por el mar de Alborán. Un ejemplo de estos terremotos es el ocurrido en 1976 al noroeste de Málaga de M5.5 a 54 km de profundidad.

La zona se extiende desde Málaga hasta la desembocadura del rio Guadalquivir y configura la parte norte del arco de Gibraltar. En el tercio sur de la zona afloran dominios de las zonas Internas, el Maláguide, representado en los montes de Málaga, y el Alpujárride con unidades desde el paleozoico al Triásico superior. En la cuenca de Málaga existe una deformación tectónica difusa y los afloramientos más occidentales de las zonas Béticas Internas, limitados por la falla de Gaucín. Asociado con las unidades alpujárrides hay grandes masas peridotíticas de edad Jurásica-Mioceno inferior que forman afloramientos extensos en sierra Bermeja, sierra Alpujata y sierra Aguas, además de otros afloramientos menores en la sierra de Mijas y sierra de Cártama. Las rocas metamórficas asociadas a las peridotitas afloran mayoritariamente en la serranía de Ronda. El Complejo del Campo de Gibraltar aflora extensamente en la parte de Gibraltar-Barbate hacia el norte y su entorno hacia Málaga. Es una sucesión cretácica-terciaria alóctona de la corteza continental del surco de los flysch béticos. Se sitúa estructuralmente sobre las Zonas Externas y están recubiertos por las Zonas Internas. Son depósitos que fueron arrastrados como un prisma de acreción entre las placas Ibérica y Alborán que se desplazaron a los márgenes para aflorar más tarde en superficie, en estructuras de láminas cabalgantes como se ven actualmente. Los relieves más acentuados forman la curvatura de arco de Gibraltar.

El tercio superior está ocupado por las estribaciones occidentales béticas de las zonas Externas con afloramientos triásicos, jurásicos y cretácicos sin una clara continuidad estructural que, hacia el norte, están rodeadas por las unidades alóctonas u olitostrómicas del Mioceno medio.

Estructuralmente, en la parte de las Béticas Internas destaca, además de la deformación en la zona de la cuenca de Málaga, la zona de cizalla de Torcal en la parte más interior de las zonas Externas y que es activa desde el Mioceno superior.

En las Béticas occidentales la deformación se reparte entre un estiramiento paralelo a las Béticas y un acortamiento en dirección aproximadamente perpendicular. La extensión se localiza en zonas con fallas normales como la cuenca de Ronda, la zona de falla normal de Ubrique y hacia el sur de la provincia de Cádiz. Sin embargo, muchas de las fallas activas en este sector no se conocen por no tener expresión en superficie. El régimen compresivo extraído de datos tectónicos y sísmicos es compatible con una compresión en dirección NO-SE consistente con los datos GPS. Esto indica que, a diferencia de lo que ocurre en el resto de las Béticas, la convergencia Eurasia-Nubia materializa en terremotos superficiales de mecanismo inverso.

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